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Discernimiento

Partimos de una verdad: «El Señor llama y sigue llamando». Sin embargo, hay que decir también cómo la situación vocacional actual se caracteriza por la gran desproporción que existe entre la mies, cada vez más abundante, y nuestras fuerzas, cada vez más escasas.

La Actividad Vocacional en nuestra Diócesis de Canarias busca cómo acrecentar la sensibilidad y el compromiso por las vocaciones en todas nuestras parroquias y comunidades cristianas. También, «vocacionalizar toda la pastoral o actuar de modo que toda expresión de la pastoral manifieste de manera clara e inequívoca un proyecto o un don de Dios hecho a la persona, y suscite en la misma una voluntad de respuesta y de compromiso personal» (Nuevas vocaciones para una nueva Europa, Madrid 1998, 26b).

Ponemos nuestra mirada en la vocación sacerdotal, consagrada, contemplativa, misionera,... Queremos hablar de ella, y podríamos hacerlo desde tres certezas básicas:

1) Dios continúa llamando, es Él quien lleva la iniciativa y elige a jóvenes, chicos y chicas, no para la realización de unas determinadas tareas, más bien los convoca para una función salvífica que entraña una sucesión de acciones.

2) En la Iglesia existe una capacidad nueva para acompañar y dar respuesta; por tanto, la mediación eclesial de la vocación de especial consagración adquiere todo su relieve, pues una comunidad auténticamente creyente, conducida por el Espíritu, tiene la capacidad, junto con sus responsables, de proponer y discernir vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. Hay que explotar como valor la experiencia y actitud de comunión en el conjunto de la Iglesia, nuestra madre.

3) Nuestros niños, adolescentes y jóvenes sí tienen un corazón generoso capaz de acoger y responder a la llamada. Hay que concebirlos como colaboradores de esa realidad amorosa y misericordiosa de la alianza. No son meros instrumentos, no importa lo que ellos pueden ofrecer a su edad y condición, sino que cuenta más el don espiritual que reciben. La vocación no recae en los que tienen cualidades, los mejores humanamente hablando; más bien, son un signo porque han recibido un don que, a su vez, evidentemente, potencia y explota sus cualidades personales.

Y yo, ¿cómo sé si tengo vocación?

Uno de los grandes retos que debes enfrentar en tu vida es el de encontrar tu lugar en la sociedad y en la Iglesia. A ti, que buscas tu vocación, estos siete pasos te pueden ayudar a discernir el proyecto que Dios Padre tiene para ti. Aunque aquí se habla de las vocaciones consagradas (en la vida religiosa, en el sacerdocio...), el proceso descrito puede aplicarse en la elección de cualquier estado de vida o profesión.

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